STeaM-es
STeaM-es es un sensor autónomo que detecta de forma inalámbrica fugas y bloqueos en trampas de vapor usando inteligencia acústica, evitando pérdidas de energía al instante.
Analiza el perfil sonoro de una trampas de vapor para diferenciar instantáneamente operación normal, bloqueo o fuga.
Recupera pequeñas gradientes térmicos de la línea de vapor, eliminando la necesidad de baterías y cableado.
Previene la acumulación de condensado y el riesgo de golpe de agua, prolongando la vida útil del equipo.
Detecta fugas de vapor en segundos, reduciendo el desperdicio de energía y las emisiones de CO₂.
Costos de fallas en trampas de vapor
El 15‑30 % de las trampas de vapor en plantas industriales son defectuosas, costando hasta 2.640 $ por trampa al año en energía desperdiciada y emisiones.
Límites de inspección manual
Las inspecciones periódicas manuales pierden fallas entre controles, y escalar a miles de trampas es laborioso y propenso a errores.
Riesgos de condensado y seguridad
Una trampa atascada genera condensado y golpe de agua, creando estrés mecánico, daños y paros inesperados.
Escucha para diagnosticar
STeaM‑es escucha continuamente el sonido de la trampa, clasificándola en tiempo real como Normal, Bloqueada o con Fugas.
Cero cables, cero mantenimiento
Alimentado por recuperación termoeléctrica, no necesita baterías ni cables – simplemente se coloca y comienza a monitorear.
Motor de decisiones basado en datos
Además de datos acústicos, un sensor de temperatura envía información a la nube, convirtiendo el mantenimiento reactivo en previsiones.
Ahorra combustible, extiende la vida del equipo y avanza hacia operaciones neutras en carbono.
Ventajas del sistema
Detén las fugas de vapor hoy
Convierte miles de dólares de pérdida en ahorro con STeaM‑es.
Preguntas frecuentes
El soporte universal lo hace compatible con trampas flotantes, termostáticas, balanceadas y de cubeta.
Las plantas típicas ahorran $720‑$2,640 por trampa al año, con ROI en menos de un año.
No. El diseño de clip‑on funciona en líneas activas, evitando tiempos de inactividad.
Sí. Componentes de grado industrial operan hasta 350 °C y resisten vibraciones y corrosión.
Los datos acústicos y de temperatura se transmiten al panel ESCOM‑es, generando alertas instantáneas ante cualquier falla.